Vuelta a las andadas.
El volante lo manejo yo, tú te encargas de hacer del ambiente una carretera.
Piso el acelerador.
Había perdido práctica en escribir. En conducir desde luego, no.
Escapar, alejarse.
Da igual la ruta que sigamos, lo importante, es no tener un lugar concreto al que llegar.
No recordaba lo que era el que me hicieras de rabiar, que consiguieras hacer que me muerda el labio, el que volvieras a hacer que se me encogieran todas y cada una de las putas células de mi cuerpo.
Sácame de aquí.
"Abrir el techo, dejar al verano entrar"
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