Eiffel
Deseabas bailar. Al igual que yo.
Presumías de no saber hacerlo, y de cual era tu método para poder ligar.
Esperaba más de esos movimientos al ritmo de la música. Tus ojos delataron tu deseo.
Música estridente, gente al rededor, riendo y bailando.
Aún quedaba mucha noche.
Mis movimientos sólo recordaban la promesa hecha debajo de la copia de la torre Eiffel.
+Algún día estaremos debajo de la de verdad.
Tus ojos se clavaron en mi como si fueran dardos.
-No digas las cosas por decir, si lo dices, lo haces.
Sonreí sin poder evitarlo.
+Hagamos pues la promesa de algún día estar en el mismo sitio, justo debajo, solo que en la verdadera en París.
Más sonreí cuando vi que unías tu meñique con el mio.
"Ya sabes que la primera vez que besas a alguien, nunca se olvida"
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