No se llama venganza
Deja que la herida sangre hasta que sane,
no pares de joder hasta que aguante,
cáete cáete y levántate.
¿Eh?
No te oigo gritar,
no oigo tu dolor.
Tampoco hace falta.
Tu mirada lo dice todo.
Tus labios se curvan en una sonrisa.
Los míos en una quiebra rodeados de lágrimas.
No te preocupes.
Las tornas cambian cada vez que uno mueve ficha.
Te prometo que esta vez te oiré hasta gritar.
"Quién sabe"
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