Cosicas.
Cuando me preguntan por ella mi cara se torna sombría y siempre respondo lo mismo: "no quiero hablar de ese tema".
Porque de solo pensarlo, me entran ganas de bajar cuatro escaleras, sacarla arrastras, y darla el abrazo más gigantesco que jamás la hayan dado.
"Tres, siempre fueron tres. Tres vidas, tres muertes."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario