Cojones.
Esto va así.
Pasamos la noche juntos, tu cuerpo junto al mio, calor, caricias, gritos de placer, arañazos, susurros, corriendo por una casa que guarda y es testigo de sentimientos demasiados intensos, en poco tiempo.
Al día siguiente algo pasa y tu voz es de metal, cortante y fría como una daga. Cerrado en banda. Desesperante y perfecto para mandarte a saber dónde. Y aún así, sigo sin entender el por qué.
Es divertido y agotador.
"No habrá un siempre para los dos al final de este invierno"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario