Mis pulmones han quedado gélidos, muros de hielo se alzan en mi interior, atravesándome los órganos y llenándolo todo de escarcha. Ojos rojos, consumidos, perdidos y vivaces. Un monstruo camuflado, una preciosa rosa ocultando su esencia de espina. Dientes blancuchos, afilados, sedientos de mentiras.
Sombras; se oculta detrás de su propia sombra, acechando a algún pobre desgraciado que dude de sí mismo para robarle toda la confianza.
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