Madrid III

viernes, 5 de octubre de 2012
Vivimos de noche, Madrid es testigo de recorridos caóticos y estrambóticos. Y qué bien se ve la cuidad con la sangre alterada por el alcohol, más luminosa, más viva, más intensa; mucho más mejor.
Ojeras, pulmones extasiados, burns de salvavidas. Vida insana. Locura.
Medias rotas, alma cosida.
Los callejones son nuestros refugios, los pasos de cebra el puente hacía otra dimensión, variables convertidas en constantes, y así siempre.
Todas las noches una historia diferente, con una misma mirada.
El romanticismo ralentiza nuestros besos de cristal.


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