Gracias, gracias a ti ese órgano que genera sentimientos y emociones se ha vuelto frío, calculador, y demás adjetivos que sólo llegan a una cosa: llorar dos veces por lo mismo, perder el tiempo. Tú me has hecho fuerte.
La gracia, es que también ha ocurrido todo lo contrario, sí eh, sí. Es como poner la mano encima del fuego.
No te imaginas lo mucho que te quiero, y lo mucho que te odio.
Nuestras grandiosas discusiones son lo mejor, ¿qué haríamos sin ellas? Las necesito tanto como a tu sonrisa de idiota.
Y si tengo miedo de algo, es de que llegue el día en el que la necesidad se convierta en cenizas.
No somos amigos, no somos novios, no somos hermanos, ni nada. Somos una mezcla de todo ello, una mezcla desastrosa y perfecta para los dos.
No puedes ser tú si yo no estoy.
No puedo ser yo si tú no estás.
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