Las cuatro de la mañana y el bar lleno, ruido estridente, gente bailando, gente riendo, gente besándose gente echando unos polvos en la bebida y otros en el baño.
Los colegas están a lo lejos, tú te quedas conmigo, coges mi mano y me sacas a bailar, me encanta bailar aunque no sepa.
Ah, si todas las noches fueran así..
No estaba hecha para la cerveza, pero esa noche fue lo único que consiguió relajarme, aparte de tu mirada que decía: 'quiero comerte'.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario